Las tapas y las puntas de los panes, así como aquellos que se quedan descubiertos y se secan, son perfectos para preparar pan molido y croutones. Lo harás en un abrir y cerrar de ojos, en tiempo récord, y estará listo para empanizar unas ricas milanesas de pollo o de res, y para adornar tus sopas.
1. Para hacer pan molido sólo coloca las piezas de pan seco dentro de una bolsa y tritura con un rodillo, o colócalas dentro de un procesador de alimentos por unos segundos. Si lo quieres hacer con más sabor, agrégale hierbas finas o queso parmesano. Le darás un toque especial.
También puedes emplear cereal en hojuelas o galletas saladas para hacer ‘pan molido’. Este tipo de preparaciones se conservan en congelación hasta por 6 meses, o en refrigeración por 1 o 2 semanas.
2. Para preparar los croutones sólo corta el pan en cubos, espolvorea con un poco de aceite de oliva y hierbas finas, y hornea para dorar las piezas. Lo puedes servir en una rica crema de acelgas o en la sopa de cebolla.
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